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Plantilla de contrato UGC para creadores

Completa los datos y mira cómo queda el contrato en tiempo real. Cubre lo que suele faltar cuando un acuerdo se cierra por mensaje: qué entregas, cuándo cobras, dónde puede usar la marca el contenido y por cuánto tiempo. Es un modelo de referencia gratuito, no asesoramiento legal.

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Las partes

Opcional. Ej: “Lanzamiento primavera”.

Lo que conviene entender antes de firmar

Las preguntas que más aparecen cuando un creador cierra su primera colaboración por escrito.

¿Qué es un contrato UGC?

Es el acuerdo entre un creador y una marca por contenido hecho para que la marca lo use: define qué se entrega, cuándo, cuánto se cobra y —lo más importante— dónde y por cuánto tiempo la marca puede usar ese contenido. Se diferencia de una colaboración de influencer en que aquí el contenido no se publica necesariamente en el perfil del creador: se produce para que lo use la marca.

¿Qué debe incluir un contrato UGC?

Como mínimo: quiénes son las partes, qué se entrega (cantidad, formato y si incluye el material en crudo), el plazo de entrega, cuánto y cuándo se paga, en qué canales puede usar la marca el contenido y por cuánto tiempo, si hay exclusividad y qué ley aplica. Las cláusulas que más conflictos evitan son las de derechos de uso y plazo de pago, porque son las que casi nunca quedan claras en un acuerdo por mensaje. Esta plantilla las trae todas y solo te pide los datos que cambian en cada caso.

¿Esta plantilla tiene validez legal?

Un acuerdo firmado entre dos partes con capacidad legal es válido en la mayoría de los países, y no necesita notario ni registro. Dicho eso, esta plantilla es un modelo de referencia genérico: no contempla las particularidades de tu país ni de tu situación, y no es asesoramiento legal. Para montos altos o cesiones perpetuas conviene que la revise un profesional.

¿Sirve si soy una marca o una agencia?

Sí. El formulario está escrito pensando en quien crea el contenido, pero el contrato que resulta es el mismo documento para las dos partes: una marca o una agencia puede completarlo con los datos del creador y enviárselo para firmar. Desde el lado de la marca, lo que conviene revisar son los canales y la vigencia de los derechos: si el contenido va a ir a pauta, tiene que quedar cedido de forma explícita.

¿Hace falta un contrato si ya acordamos todo por mensaje?

Un intercambio de mensajes puede alcanzar como prueba, pero rara vez cubre lo que después genera conflicto: hasta cuándo puede usar la marca el contenido, si puede pautarlo, qué pasa si pide cambios de más, y en qué plazo te pagan. El contrato no existe para desconfiar del otro: existe para que las dos partes entiendan lo mismo cuando pasen seis meses y nadie se acuerde de la conversación.

¿Qué son los derechos de uso y por qué importan tanto?

Son el permiso que le das a la marca para usar tu imagen y tu contenido, y suelen pesar más en el precio que el formato o la duración del video. No es lo mismo que una marca publique tu video en su feed que lo ponga como anuncio pago durante un año: el segundo caso le da mucho más valor y expone tu cara mucho más. Definir el alcance es lo que separa una colaboración de una cesión abierta.

¿Por qué se cobra más si el contenido va a pauta?

Porque la marca deja de depender de su propia audiencia. Con pauta, tu cara puede aparecerle a millones de personas que no te siguen, durante meses, en contextos que no controlas. Además el contenido pasa a ser un activo publicitario que la marca amortiza en el tiempo. Por eso la pauta se cotiza aparte del contenido, y la vigencia se pacta explícitamente.

¿Cuánto tiempo debería durar la cesión?

Lo más común es entre 3 y 12 meses, renovable. Una cesión indefinida no es ilegal, pero es lo más caro que puedes dar: significa que la marca puede usar tu cara para siempre, sin volver a pagarte y sin que puedas pedir que lo baje. Si te la piden, cotízala como lo que es y no como un detalle del acuerdo.

¿Conviene aceptar exclusividad?

Depende de cuánto trabajo te bloquea y de si te lo están pagando. Exclusividad significa que no puedes hacer contenido para marcas competidoras durante un tiempo. El problema no suele ser el plazo sino el rubro: “bebidas” es mucho más amplio que “bebidas sin azúcar”. Si aceptas, que el rubro esté escrito y sea lo más acotado posible, y que se refleje en el precio.

¿Tengo que entregar el material en crudo?

Solo si está pactado. El material sin editar le permite a la marca rearmar el contenido, cortarlo distinto y hacer versiones nuevas sin ti — o sea, más usos por el mismo pago. No hay nada de malo en entregarlo, pero es algo que se cotiza; si el contrato no lo aclara, suele terminar pedido gratis después de la entrega.

¿Cuándo debería cobrar?

Lo sano es atar el pago a la aprobación del contenido con un plazo concreto —15 o 30 días es lo habitual— y dejar escrito qué pasa si la marca no responde. Sin eso, una marca que simplemente no contesta puede dejar el pago en suspenso indefinidamente. Por eso esta plantilla incluye aprobación tácita: si no hay observaciones en 5 días, se considera aprobado y el plazo de pago empieza a correr.

¿Y si la marca no quiere firmar nada?

Es una señal para tener en cuenta, aunque no siempre es mala intención: muchas marcas chicas nunca trabajaron con contrato. Puedes proponerlo como algo que te protege a las dos partes, o pedir al menos un mail que deje por escrito entregables, monto, plazo de pago y dónde se va a usar el contenido. Un mail claro es mucho mejor que nada.

¿En qué formato recibo el contrato?

Te llega en PDF por email, con todo lo que completaste y listo para imprimir o firmar. Si necesitas cambiar algo, genéralo otra vez desde esta página: el formulario conserva lo que ya cargaste mientras no recargues la página.

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